Krull — Atari 2600, Arcade y Pinball — juegos retro de los 80

Krull – La magia del cine en los videojuegos: Atari 2600, Arcade y Pinball

Krull es los 80 en estado puro.*1 No puedes haberte olvidado de Krull.

Mira, amigo... vamos a hablar de la adaptación a videojuego de la película Krull. ¿Te acuerdas de Krull? ¿No? Déjame ayudarte a refrescar un poco la memoria, ¿sí?

Dirigida por Peter Yates, un cineasta que ya había estado al frente de producciones como Bullitt (1968), la película tenía un presupuesto robusto, escenarios elaborados y ambición épica. La historia era la de un príncipe, Colwyn, que debía rescatar a la princesa Lyssa de las garras de una criatura conocida simplemente como "la Bestia", señor de una fortaleza móvil que cambiaba de lugar con cada amanecer.

Este artículo también está disponible en video en el "Pior Canal do Mundo"*2 — en portugués.

Ver el video (PT-BR)
Póster de la película Krull (1983)
El póster de Krull estaba bien cuidado...

La trama mezclaba elementos medievales — reyes, espadas, batallas — con ingredientes de ciencia ficción, como naves y monstruos alienígenas. Para muchos críticos ese híbrido era confuso, pero para el público joven de la época era justamente ese exceso lo que encantaba.

En Brasil, esta película fue un clásico de la Sessão da Tarde,*3 con su trama espacial en un planeta que recuerda a la Tierra en la Edad Media y que es atacado por una bestia interplanetaria colonizadora. En Krull, el villano domina mundos con facilidad gracias a su tecnología y fuerza superiores. Y para defender sus vidas, los dos principales reinos del planeta deciden convertirse en una sola familia mediante un casamiento entre las casas reales; el resto de la historia va tomando forma tras el secuestro de la novia.

Del fracaso al culto

Bueno... la película fracasó en taquilla, pero conquistó algo que el dinero no compraba: un aura de culto. Con el paso de las décadas, Krull fue recordada como una obra extraña, osada, que no parecía encajar en ningún molde definido. Y tal vez por eso mismo fue elegida para atravesar medios.

Krull — arte promocional de Atari 2600
Krull en arte de Atari.

En un mundo donde casi cualquier película recibía una adaptación a videojuego, era natural que Krull terminara en arcades, pinballs planeados y, sobre todo, en el Atari 2600 — la consola que, a pesar de sus limitaciones, reinaba absoluta en los hogares. En Brasil ese trono tenía su vuelta: el Atari oficial recién llegó en octubre de 1983, y antes de eso buena parte de las consolas en las salas brasileñas eran de contrabando o clones locales.*4

Videojuego: Krull en arcade y pinball

El arcade y el pinball nacieron de la mano de Gottlieb, la empresa fundada por David Gottlieb, uno de los tipos que prácticamente inventaron el concepto de entretenimiento electrónico con fichas y ayudaron a popularizar los flippers. De ahí viene, al fin y al cabo, la palabra "fliperama", como se les llama a los arcades en buena parte de Brasil.*5

El pinball de Krull es una joya: una máquina preciosa, llena de detalles inspirados en la película. En el panel interno, al fondo, encuentras la batalla final dentro de la Fortaleza de la Bestia. Era una forma de llevar la mitología del cine a una mesa de juego.

El pinball de Krull en funcionamiento

Su producción para distribución comercial terminó cancelada por considerarse demasiado cara, así que quien se topó con una de estas máquinas estuvo ante una rareza — y las pocas mesas que todavía existen están en manos de coleccionistas, que las tratan como verdaderas piezas de museo.

Pero bueno... la propia Gottlieb, además de ser gigante en los pinballs, también dejó su marca en los videojuegos, lanzando títulos que, aunque no siempre recordados, eran increíblemente creativos y sonoros, como el desafiante Reactor, el intenso Mad Planets y, claro, el legendario Q*bert. Este último se volvió ícono de la cultura pop — una mascota pionera de los videojuegos con enorme atractivo comercial. Y casi todos ellos, de una forma u otra, terminaron alegrando también a los dueños de un Atari 2600.

Pero siguiendo con el arcade, el juego de Krull lanzado en 1983 es realmente respetable para su época. Con estilo sonoro propio, identidad visual marcada y un gabinete llamativo, de esos que atraían a los chicos solo por el ruido.

El gabinete arcade original de Krull

La jugabilidad usaba dos palancas: una para mover al personaje y otra para lanzar el Glaive (en Brasil, el "Gládio"*6) en la dirección deseada. Era una solución distinta, que le daba personalidad al juego. Además, escenas de la película se repartían a lo largo de las fases, los sonidos remitían a la producción original y la física de elementos como las rocas rodantes hacía la experiencia más inmersiva de lo que se esperaba para aquel año.

Flyer promocional del arcade de Krull
¡Ignora a los personajes raros!

No era perfecto. La jugabilidad no era de las más refinadas y la gran Bestia interplanetaria, monumental en el cine, aparecía en el arcade con apenas tres veces el tamaño del héroe — y eso decepcionaba.

Krull Arcade — gameplay de demostración

Claro, en 1983 no se podían esperar sprites colosales, pero sí soñar con alguna solución creativa, como la magia de engañarnos haciendo que el escenario fuera el jefe — un detalle creativo que Adventure (1979) logró en el Atari 2600 casi media década antes... convirtiendo limitaciones en genialidad.

Por eso, si te pregunto si te acuerdas de Adventure, la respuesta es inmediata. Krull, en cambio, aun con esfuerzo, quedó más olvidado.

Krull en el Atari 2600

Pero entonces llegamos a la versión de Atari 2600. Esa sí es la cereza del pastel.

Krull en la consola casera es uno de los juegos más completos y singulares de la biblioteca de Atari. A pesar del abismo técnico entre una consola de mesa y la máquina arcade, el juego del 2600 no quedaba mal. Al contrario: entregaba una experiencia variada y emocionante, todo usando un solo botón.

Cartucho y manual de Krull para Atari 2600 — juego retro de los 80
Cartucho y manual de Krull para Atari 2600.

Lanzado también el mismo año que la película, el juego fue programado por Dave Staugas, que logró lo improbable: condensar una épica de fantasía y ciencia ficción en un cartucho de 8 kilobytes.

Para muchos jugadores, era la primera vez que se sentían parte de una narrativa épica, aunque fuera a través de un televisor pequeño, entre la estática de la señal abierta y el ruido de la calle entrando por la ventana. En Brasil, muchas veces en una tele en blanco y negro.

Para quien jugó Krull en aquella época, el recuerdo va más allá del cartucho. Estaba el ritual de encender la consola, ajustar el selector de canales del televisor, oír el clic característico y esperar a que apareciera la pantalla de inicio. Era un acto de iniciación, en el que la habitación se transformaba en sala de cine y la imaginación completaba los espacios que los gráficos no alcanzaban a llenar.

Krull en el Atari 2600 — gameplay

En cada fase, la jugabilidad cambiaba. El mismo botón podía lanzar el Glaive, empuñar la espada o saltar, según la pantalla. La respuesta era excelente, algo raro para el estándar de Atari. Casi todas las escenas importantes estaban ahí: la boda interrumpida, la Viuda de la Telaraña, los viajes a caballo, la batalla final contra la Bestia.

El sonido también se destacaba. En lugar de músicas repetitivas, el juego priorizaba efectos sonoros inmersivos — sobre todo en las escenas de viaje a caballo, cuando el jugador atravesaba el planeta en largas travesías.

¿Por qué seguir hablando de Krull?

Tenemos aquí, por fin, la adaptación de una película menos recordada de lo que merece, que es también un juego menos recordado de lo que merece — uno de los mejores del viejo Atari; basta echarle un vistazo para notar la fluidez.

Hoy, mirando hacia atrás, todo lo que rodea a Krull nos recuerda una época en que la fantasía no necesitaba justificación, en que un chico podía cruzar desiertos en caballos llameantes con apenas un joystick en las manos.

Lo que hoy a muchos les parece basura cinematográfica hizo que una generación de chicos que todavía jugaban en la calle improvisara su propia estrella mágica con pedazos de caño, palitos o lo que tuviera a mano.

Es la prueba de que hasta las obras olvidadas encuentran un lugar en la vida de las personas. El pasado no se borra: sigue parpadeando en la pantalla, en colores limitados, pero lo bastante intensos para atravesar décadas.

Y esto es Krull... ni más, ni menos.

Si no logras entender lo que estoy tratando de explicar, no hay mucho más que decir...

Todos soñaban con el famoso "Gládio".

Notas para lectores fuera de Brasil

  1. *1En el original en portugués: "o puro suco dos anos 80" — literalmente "el puro jugo de los 80", expresión brasileña para algo que es la esencia misma de una época.
  2. *2"Pior Canal do Mundo" significa "El Peor Canal del Mundo" — un chiste autoirónico. Es mi canal de YouTube, en portugués.
  3. *3La Sessão da Tarde ("Sesión de la Tarde") es el horario de películas de las tardes de lunes a viernes de TV Globo, al aire desde 1974. Sobre todo comedias y aventuras, repetidas tantas veces que una generación entera de brasileños conoce las mismas películas de memoria — Krull entre ellas.
  4. *4Desde finales de los 70, Brasil mantuvo una política de "reserva de mercado" que restringía la importación de computadoras y electrónicos. Empresas locales fabricaron sus propios clones sin licencia del Atari (Dynavision, Dactari y otros), y la consola oficial recién llegó en octubre de 1983, con la marca Polyvox de Gradiente.
  5. *5La palabra viene de "flipper", y en Brasil terminó nombrando a cualquier arcade — tanto el lugar como las máquinas.
  6. *6El Glaive, el arma arrojadiza de cinco puntas de la película, era conocido en Brasil como "Gládio". Los chicos se fabricaban el suyo con lo que encontraran, como vas a leer al final.

Fuentes

Marcio Baião

Marcio Baião

Hago unas cuantas cosas sobre juegos retro, anime y pelis de terror antiguas | A veces guionista, entrenador personal y psicoanalista (agenda limitada).

Antes de comprar cualquier cosa

Solo recomiendo productos que yo mismo compré y que me gustaron. Quien pagó por un producto tiene una experiencia distinta de quien lo recibió de la marca para recomendarlo. Esa es mi convicción.

Mis recomendaciones (en portugués)

Comentarios

Buy me a coffee